El fenómeno de El Niño podría convertirse en uno de los mayores desafíos económicos y climáticos para Colombia en 2026. Expertos y autoridades advierten que las altas temperaturas y las sequías prolongadas no solo afectarían cultivos y embalses, sino que también podrían disparar el precio de los alimentos y aumentar el riesgo de problemas energéticos en varias regiones del país.
De acuerdo con reportes recientes del IDEAM, existe una alta probabilidad de consolidación de El Niño durante el segundo semestre del año, escenario que históricamente ha estado relacionado con reducción de lluvias, incendios forestales y disminución de niveles en los embalses del país.
Sequías podrían golpear producción de alimentos
Uno de los sectores más vulnerables sería el agro colombiano. Cultivos como arroz, maíz, plátano, yuca y café podrían verse afectados por la falta de lluvias y el aumento de temperaturas, especialmente en regiones del Caribe y la zona Andina.
Especialistas señalan que una disminución en la producción agrícola podría generar aumento en los costos de distribución y encarecimiento de productos básicos en mercados y supermercados del país.
Durante anteriores episodios de El Niño, Colombia registró afectaciones importantes en cultivos y ganadería debido a la escasez de agua, situación que también impactó directamente el bolsillo de millones de familias.
Crece preocupación por la energía en el país
El posible impacto sobre el sistema eléctrico colombiano también genera preocupación. Gran parte de la energía del país depende de hidroeléctricas, por lo que una caída prolongada en los niveles de los embalses podría aumentar la presión energética nacional.
Expertos advierten que, si las sequías se intensifican, Colombia podría enfrentar riesgos de racionamientos, incremento en tarifas eléctricas o mayores costos de generación energética.
En los últimos meses, varias regiones ya han reportado temperaturas extremas por encima de los promedios históricos, mientras organismos ambientales mantienen alertas por incendios forestales y disminución de fuentes hídricas.
Caribe colombiano entre las zonas más vulnerables
Departamentos de la región Caribe aparecen entre los más expuestos ante los efectos del fenómeno climático. Las altas temperaturas, la reducción de lluvias y el estrés hídrico podrían afectar tanto actividades agrícolas como el suministro de agua en algunas poblaciones.
Ciudades como Valledupar, Riohacha, Santa Marta y municipios de Córdoba y Sucre ya enfrentan jornadas de intenso calor, situación que podría agravarse durante los próximos meses si El Niño alcanza una intensidad fuerte.
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Autoridades llaman al ahorro de agua y energía
Ante el panorama climático, autoridades ambientales recomendaron fortalecer medidas de ahorro de agua, prevención de incendios forestales y monitoreo permanente de embalses y fuentes hídricas.
También hicieron un llamado a gobiernos locales y ciudadanos para prepararse ante posibles impactos económicos derivados del fenómeno climático.
Mientras continúan los monitoreos atmosféricos, expertos coinciden en que Colombia podría enfrentar meses complejos marcados por calor extremo, sequías y presiones económicas que terminarían sintiéndose directamente en el bolsillo de millones de personas.
