Aunque el mundo cristiano celebra la Navidad el 25 de diciembre, los estudios históricos y bíblicos indican que Jesús no nació en esa fecha.
La Biblia no especifica el día ni el mes exacto del nacimiento de Jesús. Los Evangelios de Mateo y Lucas, principales fuentes del relato, omiten deliberadamente una fecha concreta, lo que ha llevado a historiadores y teólogos a investigar otros indicios históricos.
Uno de los datos más relevantes es que el nacimiento ocurrió durante el reinado de Herodes el Grande, quien murió en el año 4 antes de Cristo, lo que descarta que Jesús haya nacido en el año 1 del calendario cristiano.
Las pistas que dejan los pastores
El Evangelio de Lucas menciona que pastores cuidaban sus rebaños al aire libre durante la noche, una práctica poco común en Judea durante el invierno, especialmente en diciembre, cuando las temperaturas eran bajas y las lluvias frecuentes.
Este detalle ha llevado a numerosos especialistas a concluir que el nacimiento de Jesús pudo haber ocurrido en primavera u otoño, estaciones más compatibles con la actividad ganadera nocturna.
¿Por qué se celebra el 25 de diciembre?
La elección del 25 de diciembre se produjo en el siglo IV, cuando la Iglesia buscó establecer una fecha oficial para la celebración del nacimiento de Cristo.
Esta fecha coincidía con festividades paganas del Imperio romano, como el Natalis Solis Invicti (el nacimiento del Sol invicto) y las Saturnales, lo que facilitó la transición cultural y religiosa hacia el cristianismo.

El consenso de los historiadores
Estudiosos como Raymond E. Brown, Bart Ehrman y análisis de universidades especializadas en estudios bíblicos coinciden en que Jesús nació entre el año 6 y 4 antes de Cristo, y no en diciembre.
Para los expertos, la Navidad debe entenderse más como una conmemoración simbólica y teológica que como una fecha histórica exacta.
Más allá de la fecha: el significado de la Navidad
Aunque la fecha real sigue siendo motivo de estudio, el mensaje central de la Navidad permanece intacto: el nacimiento de una figura que marcó profundamente la historia, la cultura y la espiritualidad de millones de personas en el mundo.
La celebración del 25 de diciembre representa, más que un dato cronológico, un símbolo de esperanza, luz y renovación para millones de personas en el mundo.
